SAN SEBASTIÁN DE GARABADAL, LUGAR DE PEREGRINACIÓN

En dirección hacia la sierra de Peña Sagra, 8 kilómetros separan Puentenansa de San Sebastián de Garabandal. Pese a ser una localidad pequeña, con apenas un centenar de habitantes, se trata de uno de los núcleos más conocidos del municipio.

Hay que buscar este reconocimiento, de carácter religioso, en una serie de sucesos que tuvieron lugar entre 1961 y 1964 en una zona conocida como Los Pinos, cuando cuatro niñas del pueblo fueron protagonistas de una serie de apariciones espirituales, primero del Arcángel San Miguel y después de la Virgen María.

Durante dichas apariciones, las chicas entraban en un estado de éxtasis que, según testigos de la época, infundía en ellas capacidades sobrenaturales, como por ejemplo desplazarse de rodillas por las calles empedradas sin hacerse daño, de espaldas y mirando hacia arriba, sin tropezar.

La extensa difusión que se dio de aquellos sucesos convirtió el espacio en un lugar de peregrinación en el que se contaban por miles los visitantes diarios. La cifra ha ido descendiendo, naturalmente, tanto por el tiempo que ya ha transcurrido como por la postura de la Iglesia, que nunca ha dado crédito a las apariciones. No obstante, sigue siendo un lugar de interés religioso al que se acercan creyentes de todos los países del mundo.

Con el objetivo de preservar el entorno, existe una zona protegida desde la calle del pueblo que conduce a Los Pinos, donde se ha ubicado un santuario. Allí hay varias imágenes religiosas y espacios para la oración.

La localidad cuenta con un Centro de Atención al peregrino, con el que se puede contactar a través del teléfono 942727009 y la dirección de email centrogarabandal@gmail.com

Independientemente del interés religioso que suscite esta zona, la visita merece la pena por las espectaculares vistas que ofrece Los Pinos del pueblo y del entorno natural que lo rodea

Arquitectura típica
La localidad presenta una arquitectura muy tradicional, con varias casas de los siglos XVII y XVIII repartidas por sus calles. Algunas de ellas portan, además, escudos de armas de las familias Cosío, Celis, Peredo o Salceda. Merece la pena dar una vuelta por sus calles, algo angostas y características de pueblos escondidos como éste.

Como localidad con un marcado carácter religioso, entre sus edificaciones destacan la iglesia parroquial y la capilla de los Remedios.

  • Iglesia: La construcción, datada en el siglo XVII, tiene tres naves, cabecera recta y una torre adosada de tres cuerpos, separados por impostas. Los dos primeros son macizos, mientras que en el último se abren las troneras de las campanas. Es una iglesia sencilla,  tanto en su aspecto exterior, como en el interior.
  • Casa y capilla de Los Remedios: Ubicadas a la entrada del pueblo, casa y capilla están adosadas y se fecha su posible construcción entre finales del siglo XVII y principios del XVIII. Destaca el dintel de la puerta de acceso, en el que hay labrada una cruz, enmarcada con motivos vegetales.

Monumento a la Madre del Emigrante
Poco antes de llegar al pueblo, a un lado de la carretera, se levanta la escultura de una mujer que mira hacia el monte. Ataviada con las tradicionales albarcas y un pañuelo en la cabeza, refleja el gesto del que espera a quien quiere.

La estatua se rodea de un pequeño merendero desde el que se tienen unas magníficas vistas.