La Coral Torre de Obeso, una formación atípica con un sonido único

La agrupación de Rionansa celebra este fin de semana el 9º Encuentro Coral Valle del Nansa

Este sábado, 16 de septiembre, tendrá lugar uno de los eventos más importantes que, cada año, organiza la Asociación Coral Torre de Obeso, el 9º Encuentro Coral Valle del Nansa. Como en todo lo que hace, la agrupación de Rionansa imprime su sello más personal en la preparación del evento, en el que participarán José Manuel Cuesta, cartero de Bárcena Mayor; Coro Ronda Salines, de Cabezón de la Sal; Coral Barquera, de San Vicente de la Barquera; y los anfitriones, la Coral Torre de Obeso.

La cita, que cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Rionansa y la colaboración de los comercios y vecinos de la zona, será en la Iglesia de San Jorge, en Puentenansa, a las 19:30 horas. Después se celebrará una gran merienda a la que están invitados tanto las corales como los vecinos y personas que se hayan acercado a disfrutar del concierto.

Durante la jornada, también se hará la tradicional entrega de la Insignia de Oro de la Coral, que en cada edición se otorga a una persona o institución que ha desempeñado un papel importante en la zona de Rionansa. En esta ocasión, el reconocimiento recaerá sore el Programa Patrimonio y Territorio del área de Desarrollo Rural de la Fundación Botín.

Catorce años de buenas experiencias

La Coral Torre de Obeso, que debe su nombre a uno de los emblemas patrimoniales de la zona de Rionansa, lleva encandilando al público con sus voces desde 2003, cuando el grupo que hoy encabeza Begoña García Alonso, decidió convertir su afición en algo más serio. “¿A que no hacemos un coro? Dijo Álvaro, mi segundo de abordo, y aquí estamos. Fue todo muy fácil y natural”, explica la directora.

Han pasado trece años desde su puesta de largo, que tuvo lugar el 31 de enero de 2004 en la iglesia de Puentenansa y fue apadrinada por la Coral de Torrelavega. En el camino quedan dos discos grabados y en mente la ejecución de un tercero, noches memorables en concursos, conciertos en lugares llenos de magia como El Soplao, infinidad de bodas, encuentros con otras agrupaciones que han dejado canciones grabadas en la memoria y muchas actuaciones acompañando a los vecinos en fiestas y fechas señaladas.

Actualmente, la coral cuenta con cerca de treinta miembros y prácticamente todos son de poblaciones de Rionansa. Con la particularidad, además, de ser una de las corales más jóvenes y con un mayor abanico de franjas de edad, “desde el más joven que empezó con cuatro años, acompañando a su tía en los ensayos y que ya grabó con nosotros el disco de villancicos, hasta el presidente honorífico, que tiene más de ochenta. Entre medias, tenemos de todo”, expone la directora.

Un grupo con un oído excepcional y sin formación académica

Pero si hay algo que define a la Coral Torre de Obeso y que la diferencia de otras agrupaciones similares es su excepcional composición, ya que ninguno de los miembros tiene formación académica musical, lo que no deja de “asombrar” a todos aquellos que comparten escenario con ellos.

Una capacidad que, explica Begoña, tiene mucho que ver con esta zona “aquí hay mucha tradición, toda la vida se cantó y tenemos grandes artistas, como Nando Agüeros o los hermanos Cosío.  En el Nansa hay muy buenas voces y un oído excepcional, muy natural. Escuchas cantar a cualquier crío de por aquí y no desentona”.

Otro rasgo característico de la coral de Rionansa es su espíritu, su forma de ser, alejada de la seriedad y rigurosidad que suele acompañar a este tipo de formaciones. “Por ejemplo, si alguien quiere unirse a nuestra coral, normalmente, probamos qué tipo de voz tiene, se une a los ensayos y en el primer concierto que haya, ya actúa con el grupo”, cuenta esta auxiliar de farmacia de profesión.

Y todo esto da como resultado una forma diferente de interpretar la música, “le damos un golpuco, una energía, que no todo el mundo sabe hacer, pero como nosotros lo traemos de cuna, pues nos sale muy bien”, asegura Begoña.

En su repertorio se puede encontrar todo tipo de música, montañesas, canciones antiguas adaptadas, villancicos autóctonos, y, sobre todo, habaneras, pero “hacemos lo que sea. Hace poco tuvimos una boda en la que el novio era de Zaragoza y le preparamos una jota aragonesa que hizo saltar las lágrimas de la familia. Tenemos un registro muy amplio”, concluye la directora.

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