EL AYUNTAMIENTO IMPULSA LA RECUPERACIÓN DE LA BREZOSA

24/10/2017

Se han iniciado los trámites para obtener la declaración de agua minero-medicinal del manantial

Durante la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del XX, importantes aristócratas e intelectuales se daban cita en el Balneario de La Brezosa, un imponente edificio para la época, ubicado entre Puentenansa y Cosío.

Las propiedades de las aguas de este lugar fueron detectadas por un sacerdote de la zona, que las recomendaba para tratar diversas infecciones y con fines terapéuticos, extendiendo la creencia de que el manantial tenía propiedades medicinales.

Esto impulsó la creación de una casa de baños, utilizando las aguas de este manantial, y la construcción de un edificio con alojamiento que, después, ampliaría sus servicios con viviendas, biblioteca o una capilla, entre otros.

Y el que fuera uno de los espacios más importantes del Valle del Nansa hasta ser arrasado por una riada en 1939, es hoy un edificio prácticamente en ruinas, olvidado, pero al que siguen adyacentes unas aguas con grandes propiedades.

Por ello, con la llegada al consistorio de la corporación actual, encabezada por el regionalista Pedro González, se ha querido recuperar su valor y, de alguna manera, oficializar la riqueza de esas aguas, para dejar de ser creencia y convertirse realidad certificada.

EL PROYECTO, PASO A PASO

El primer paso ha sido realizar un proyecto de estudio de las aguas, para el cual se ha contado con una subvención de la Consejería de Innovación, Industria y Comercio del Gobierno de Cantabria. A través de este trabajo, se ha llevado a cabo un análisis preliminar con el que se ha constatado "la riqueza de estas aguas en componentes minerales, sobre todo sulfurosas", explica González.

Con estos datos en la mano, el ayuntamiento ha iniciado el proceso para obtener la declaración de agua minero-medicinal de La Brezosa. Desde la Dirección General de Industria, Comercio y Consumo del Gobierno de Cantabria se ha dado luz verde al trámite y, actualmente, el proyecto se encuentra a la espera de que el Instituto Geológico y Minero de España, dependiente del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, realice un análisis oficial de las aguas y, en el caso de tener propiedades que acrediten la clasificación de agua mineral, declare su utilidad pública.

Dadas las propiedades terapéuticas históricas atribuidas a estas aguas, posteriormente se solicitará también la declaración de aguas medicinales, para lo cual, personal experto en la materia deberá emitir un certificado que así lo autentifique y la administración competente en materia de sanidad un informe vinculante.

Una vez obtenida la declaración, se pasará a una siguiente fase consistente en solicitar la autorización de aprovechamiento de las aguas, presentando para ello un proyecto de explotación y estudios económicos que garanticen la viabilidad, así como análisis hidrogeológicos con objeto de determinar un perímetro de protección que deberá refrendar el IGME.

Esta solicitud, junto la documentación y estudios mencionados deben presentarse en el plazo máximo de un año ante la Dirección General de Industria del Gobierno de Cantabria, quien, tras evaluarlos, decidirá si otorga al proyecto la autorización para el aprovechamiento del agua.

Inicialmente, los propietarios del terreno tienen la prioridad de explotación y pueden presentar su propio proyecto o iniciar negociaciones con posibles inversores interesados. En el supuesto de que transcurra el plazo establecido y no se haya presentado ningún plan, sería el Ayuntamiento de Rionansa, como entidad solicitante de la declaración, el siguiente en poder presentar una solicitud.

Concluida esta segunda fase y una vez que exista un proyecto que cuente con el visto bueno de explotación, se iniciaría el último paso, la ejecución en sí del proyecto. La puesta en marcha de la idea puede realizarse de manos de los solicitantes o de inversores externos que lo financien.

FASE ACTUAL

Actualmente, este espacio pertenece a cuatro propietarios, con quienes el alcalde de Rionansa ha contactado personalmente para conocer sus impresiones. “Unos son más cautelosos que otros, pero en general, ven con buenos ojos el proceso que hemos iniciado. Los beneficios que puede reportarles tanto a nivel económico, como laboral o social están ahí  y son evidentes, aunque es difícil conocer sus dimensiones en estos momentos”, expone González.

Y es que dada la complejidad del proceso, puede llegar a alargarse en el tiempo entre dos y tres años, pues aún se encuentra en una fase temprana y son muchas las variables que pueden hacer que los plazos se acorten o alarguen. Entre ellas, la magnitud del proyecto que se presente, “ya que no es lo mismo disponer ya de todos los trámites y permisos para hacer una rehabilitación que plantear la construcción de nuevas infraestructuras”, explica el alcalde. Por ello, desde el consistorio ven complicado que “en esta legislatura podamos llegar a ver el proyecto iniciado. Desde el comienzo sabíamos que el proceso sería lento y complicado, pero creenemos que es muy importante luchar por poner en valor este recurso”.

BENEFICIOS PARA EL MUNICIPIO

Lo que sí se tienen claras son las repercusiones que tendría sobre Rionansa. “Las aguas termales de La Brezosa siempre han sido uno de principales recursos de la comarca, por ello tenemos mucha ilusión en el proyecto, estamos convencidos de que puede suponer un antes y un después en nuestro municipio”, asegura González.

Por un lado, proporcionar una nueva vida a esta zona en desuso supondría la creación de muchos puestos de trabajo, directos e indirectos. Por otro, se daría un gran impulso a la oferta turística de la zona, completando aún más su cartera de servicios y reportando positivamente sobre los negocios locales de los pueblos de la zona.

Finalmente, desde el consistorio se quiere hacer hincapié en que este proyecto es una apuesta más de la corporación local por “preservar nuestro entorno, potenciar nuestros recursos naturales e impulsar la salud y el bienestar personal de nuestra gente. Rionansa puede ser estandarte de un lugar donde se conservan las tradiciones y la calidad de vida es inmejorable”, concluye Pedro González.